Cuando comencé ésta sección en mi blog, las dedicatorias eran en prosa,quizás algo de poesía había en ellas, así que en ésta ocasión será poesía, y pude que suceda al contrario.Solo es unjuego entre amigos, pero creo que una sección divertida, sobre todo si ellos se reconocen en el cuadro.
A mi amigo dormilón, que en realidad añora más que practica el sueño.
Hipnos al natural,
amapolas en la entrada
que entre tus manos en triunfo mece,
a un paso de la mentira,
a un paso de la verdad,
a un paso de la vida,
a un paso de la muerte,
a un paso del destino,
a un paso de la suerte.
Siempre al filo de la tarde, o del alba
flotando, flotando viaja entre las nubes,
apresado en las redes de los sueños
que en el silencio y el vacío te conmueven;
duerme tranquilo, amigo mío, duerme.
( El cuadro es de Carlos Laínez, de la serie "Ejercicio de mitología")
Era agua , esencia, deseo,
una mancha sin muros,
un camino sin nombre y un pensamiento en compañía.
entonces yo me dije, sé fuerte,
porque eres la estrella,
la luz que todo lo ve,
todo aquello que existe y necesita un nombre.
Así fue como tanto secreto por descifrar
se adueñó implacablemente de todo;
como hace la lluvia, cuando de forma inesperada,
corre por el asfalto de las calles vacías,
y traza un destino más allá del cielo.
Las palabras pueden ser desgarradoras y la la vez deleitar el oido si van acompañadas de la melodía adecuada, por eso hay versiones de poemas que adquieren una dimensión absoluta cuando ésto ocurre, y para mi entender, el tema de Luz Casal y Carlos Núñez es la versión perfecta para estas palabras que rezuman una intensa tristeza, aunque al escucharlas de esta forma te hacen sentir bien, al menos a mí.
En castellano:
Cuando pienso que te fuiste,
negra sombra que me asombras,
al pie de mis cabezales,
vuelves haciéndome burla.
Cuando imagino que te has ido,
en el mismo sol te me muestras,
y eres la estrella que brilla,
y eres el viento que sopla.
Si cantan, eres tú que cantas,
si lloran, eres tú que lloras,
y eres el murmullo del río
y eres la noche y eres la aurora.
En todo estás y tú eres todo,
para mí y en mí misma moras,
no me abandonarás nunca,
sombra que siempre me asombras.
También es precioso éste poema visual del autor Rafa Aguilar que
hizo sobre la composición musical; con espacios y silencios y sombras, sobre todo los colores que describen con mucho acierto ésta magnífica canción.
(Gracias Rafa por tu aportación)
Con éste título he comenzado a escribir un libro de poemas, bueno en realidad yo no sé si son poémas exactamente,sé lo que quiero decir y cómo quiero hacerlo, así que tampoco es algo que me preocupe catalogar los textos que escribo. En éste caso quiero hablar acerca de las palabras, de cómo surgen, de cómo sirven, cómo se utilizan,y sobre todo de cómo me afectan a mí, en mi vida (soy romántica por defecto de fabricación, por lo tanto es algo inevitable)
Y cuento ésto porque como puede que se parezca a un poema, si no te gusta la poesía, puedes ver otra entrada, que variedad hay, ésto es sólo un aviso, sin ninguna intención.
(De cómo se resisten)
Si entre las nubes no te arrastran hacia un lugar más cálido,
si el rumbo cambia de forma inesperada,
si hoy no es como el resto de los días,
si adormecidas las palabras se resisten,
canta una vieja canción
que aprendiste mientras jugabas,
solas encontraran el camino de regreso
y llegarán para elevarte alto, tan alto
que ni tus ojos podrán seguir sus pasos.
(Una forma de exhibirse)
Ahí van, protegidas, ordenadas
rígidas o flexibles, enmascaradas
perfectas, únicas, acondicionadas,
dirigidas, voluntarias, libres, amordazadas;
ahí van atravesando el pensamiento,
se agazapan si levantar sospecha
para comenzar la batalla,
se agrupan en pueblos clandestinos,
edificios derruidos, en la ciudad que en calma
dejan transcurrir mansa el agua bajo el puente,
se arruman en calles, y a través del campo,
a mar abierto llegan entre las olas ,
y aún mojadas ya comienzan a ser
letras, sílabas , palabras
¿quién será el ejecutor?
¿quién determina su alquimia?
¿quién organiza y adjudica el orden?
¿Quién nos vigila desde esa oscuridad?
¡Ahí van!.
El pasado 7 de noviembre se inaguró en la galería Belen de Jeréz la exposición más felína a la que he acudido en mi vida- en realidad la única- Sé que pocas personas de las que me conocen pueden entender la pasión que me provoca la obra de Carlos Laínez, pero intento desesperadamente educarlos, es mi septima intención.
Llevaba mucho tiempo sin disfrutar de una experiencia tan divertida como el debut de toda una camada de gatos únicos en el mundo, y más allá de él; y del gato que los imaginó y dió vida, y de las gatas y gatos que maullan por los rincones de su casa que sirvieron de inspiración .
Me resulta difícil encontrar las palabras para expresar el agradecimiento a todas las personas que me ofrecieron el regalo de poder compartir con todos ellos un día que si pudiera lo enmarcaría y adornaria para siempre las paredes de mi vida. Gracias Carlos, por se tan especial, por compartir conmigo tus amigos, tu familia y todo el arte y la magia de vuestra compañia
Recomendación:
Hay que verla para sentirla, no es una exposición convencional, es poesía enmarcada en colores.
Hoy más que nunca pienso que las personas que son capaces de ofrecernos su visión particular de la vida, y lo hacen de ésta forma, hacen que el ser humano sea más noble .
El libro es precioso, sus historias mágicas, sus imágenes magníficas,
la edición impecable,
un verdadero regalo para la mirada limpia de quien aún tiene ilusión.
Éste es uno de los primeros cuentos que escribí, estuve con ellos guardados hasta que me atreví a mostrarlos algún tiempo después, en realidad casi me pasó ésto con la mayoria de los textos que escribí .Como ésta es una puerta abierta a todas y cada una de las intenciones que por mi mente cruzan - será la sexta intención-, volveré a abrir las puertas de la sensualidad mental que tenia cerradas,y volveré a escribir alguno más.
LA HIJA DEL FARAÓN
Cuatro doncellas avanzaban como en una danza flotante, portaban cada una de ellas una antorcha prendida, que torpemente iluminaba el pasadizo que habían de recorrer hasta llegar al templo.
Luego allí, las esperaba la nodriza que con minuciosidad las examinaba antes de pasar a la sala, donde serían bañadas en aromas y arregladas para el sacrificio; un rito no de sangre, sino de ofrenda corpórea que solamente satisfacía a los sacerdotes que cuidaban el oráculo.
Eran instruidas con la precisión de una máquina, a cada una de ellas se le encomendaba una tarea diferente, y además, debían de fantasear una historia para entretener a los sacerdotes. De todas ellas, sólo una podría quedar liberada del sacrificio de su virginidad, y así, podría ser desposada, de lo contrario, pasaría a formar parte de las concubinas del templo, atrapadas para siempre.
Una a una, hasta tres, contaron sus historias cargadas de toda la sensualidad y el erotismo que fueron capaces. Ninguna de ellas lograron la satisfacción de los sacerdotes que con claras muestras de aburrimiento, soportaban los relatos.
....... El olor a incienso y humedad la estaba asfixiando, ¡sentía tanta necesidad de salir de allí!, sin embargo ni siquiera había preparado una buena historia que le proporcionara la libertad. Los sacerdotes se relamían al mirarla, pues de las cuatro era ella la más bella, la más sensual, la más deseada.
Trató de agudizar su ingenio hasta el límite, respiró profundamente, y comenzó su relato........
“Hace mucho tiempo, vivió un príncipe egipcio de corta inteligencia y un enorme pene, que exhibía continuamente erecto, entre las sedas de su túnica. Tal era su vanidad que mandó construir una figura de alabastro negro, que reprodujera con toda exactitud su porte y el descomunal tamaño de su pene. Lo mostraba como un trofeo de guerra, se divertía con el asombro que provocaba entre sus invitados; luego se masturbaba ante ellos frotándose lascivamente contra su imagen negra y brillante.
Una joven viuda, fue llevada a palacio para encargarse del cuidado y orden de los aposentos del príncipe; examinada con escrúpulo, este dio su aprobación y permitió se encargara del trabajo.
La figura en cuestión tenía fabricado una especie de altar adornado en seda roja y estaba ubicada en u rincón de los aposentos del príncipe; un rincón de ensueño, lujurioso de fondo rojo que resaltaba el contorno negro y brillante de aquel prodigio de miembro, en toda su dimensión.
Cuando la muchacha vio por primera vez semejante estampa no pudo, por mas que intentó, ahogar un grito de angustia placentera.
Cada vez que tenia que lustrar la figura, procuraba hacerlo en soledad, así fantaseaba con ella como si se tratase de un amante etíope muy bien dotado, la besaba, la lamía, incluso al oído , le susurraba palabras de deseo. Luego trepaba hasta su cintura, y abrazada al cuello se penetraba hasta derramarse. En negro y blanco la pasión quedaba impresa.
Tras el acto la lavaba como a una persona, con ternura y la secaba con las finas toallas del príncipe, y con pena se despedía de su amante de piedra negra.
.....Los sacerdotes cada vez estaban más inmersos en la historia, incluso alguno había comenzado a tocarse muy excitado...
Cada día acudía al oráculo y depositaba ofrendas pidiéndole a los dioses la bendijeran con la fortuna de encontrar un amante real.
Una de las veces que la viuda retozaba con su amante de alabastro y jadeaba en un tono excesivo, el príncipe la sorprendió. Fue expulsada de palacio y azotada. Tal fue la cólera del príncipe que en un esfuerzo descontrolado, empujó la figura que el suelo, quedó dividida en dos partes, el cuerpo fragmentado, el pene indemne.
Al salir de palacio, todo apresurada, la viuda llevaba su más deseado objeto entre los pliegues de su vestido.
...La doncella hizo una pausa y controló la excitación que su historia estaba provocando, más no sabia continuar. Nuevamente la angustia agudizó su imaginación que a golpe de desesperación inventaba sucesos encadenados, que ni ella misma sabía a donde la llevarían......
La muchacha se fabricó un muñeco de ébano al que implantó el enorme pene para así satisfacer su deseo en soledad.
Los soldados, aquella noche registraban algunas casas buscando a algunos esclavos que habían escapado.
Con mucho miedo tapó a su muñeco entre las mantas de su cama, la calma llegó.
Desde el otro lado de la ventana, agazapado en la oscuridad, observaba y se deleitaba con la visión de la danza lasciva que la mujer bailó encima de aquel muñeco inerte y frío.
La astucia, la premura y la agilidad en sus actos hicieron que el esclavo actuara con rapidez.
Una vez la mujer se hubo dormido, el esclavo, con mucho cuidado se deshizo del muñeco y se metió entre las sábanas de la viuda; que a la mañana siguiente, sorprendida y deleitada bendijo a los dioses por haberle concedido su deseo más ambicionado,”
Terminó así su relato. Vió satisfecha que los sacerdotes sonreían de agrado. Le dieron permiso para salir del templo, pero debía hacerlo en un tiempo limitado, una vez el reloj de arena hubiese derramado su último grano, ella debería estar fuera, de lo contrario, ya no saldría.
El camino de regreso debería encontrarlo con su intuición a través de los pasadizos del templo.
La doncella corrió y corrió durante mucho tiempo y no hallaba la salida, de pronto vio la luz de aquel maldito pasadizo, más no lo lograba alcanzar.
Tumbada sobre su lecho de rosas, la hija del faraón se despertó empapada, sucia, derramada, angustiada, casi sin aliento. Todo había terminado. Había despertado de un sueño.
Éste cuadro eres, tú, tu refugio, tu elección plasmada con los colores de otro, que ni siquiera te conoce pero te entiende. El lugar donde tus sueños - esos que casi nunca consigues conciliar- te reservan un lugar propio para liberarlos igual que el grito que se configura en una palabra que asciende hasta el cielo y vuelve con las manos vacías.
Tus silencios y tus charlas solitarias se van instalando y ocupan su lugar, y respiras mejor, y estás más cerca del cielo y aunque no se te ve, nosotros que te respiramos a diario te imaginamos allí perdido entre la salvaje ternura del follaje - palabra que te encanta, por cierto- y contamos con tu fidelidad , sabiendo que nos defenderás con el acero, si fuera necesario
( El escondite, Carlos Láinez)
Sólo un consejo, como es tuyo !tira la escalera inmediatamente!, porque ya sabes de tu debilidad de abrir las ramas a cualquiera, y ahí sí que te perderías, amigo mío.
Cuando ví éste cuadro de Carlos C. Láinez, pensé que era una pintura en la que yo no sólo podria esconderme, si no también perderme, pero después de decidir que iba a crear una sección en mi blog de cuadros dedicados , me dí cuenta que era el cuadro perfecto para tí, y seguro que sabes que eres tú.
(Sobre todo por lo de " el grito que es la palabra que asciende al cielo y vuelve con las manos vacias".