domingo, 11 de septiembre de 2016

Madre



Tenía trece años, Y se le perdía la mirada cortando cupones para el pan. Se hizo fuerte a golpe de súplicas, llantos y lástima. Hurtaba a escondidas alguna pieza que otra por no ver el llanto de un niño que succiona el seno flácido de su madre. Tanta hambre, tanto dolor en los gestos cotidianos. Sólo tenía trece años, y ya era piedra.
Mucho tiempo después aprendió la ruta de las aves, frágil.
¡Cuanto esfuerzo para un solo vuelo!
...
Y si no hay el blanco suficiente
para que destaque la huella
será el ojo avizor
el que encontrará la ruta.
Ni el viento ni la luz en contra,
ni el trueno enfurecido
detendrán el vuelo lento de los pájaros.
...
 No guardes luto, decía.
Yo estaré feliz de volver a los brazos de mi madre.
Le hablaré de ti, seguro
Siempre tuvimos códigos para comunicarnos
Sabrá de tu voluntad con alas
y que siempre encontrarás tu camino de regreso
allá donde vayas,
porque fuimos la misma piel
y grabado quedó
el lugar que siempre nos acogerá,
en la tierna y perdida infancia.

miércoles, 20 de julio de 2016

La madre



Cada vez que mi madre enferma
una pluma cae de sus alas,
yo las guardo en una bolsa de tela azul.
Ella finge que no ve nada.
En la ventana, los pájaros revolotean
dibujan un ala caída con su vuelo
y chocan contra el cristal.
Está cansada, la lengua dormida
la garganta áspera, los ojos entornados,
como quien no reconoce.
A veces su memoria, como un haz de luz
nos canta canciones antiguas
que suenan como lamentos, pero ella ríe.
Vuelve a tener la misma edad, cuando crecía
soñando con alas de pájaro.
Pide la mano de mi padre, su calor,
no recuerda ya lo que pasó.
Cada vez que le repito la historia
me derrumbo en una charca
líquida de dolor.
ojalá mi mano pudiera curar
te salvaría con todas tus plumas, madre

te salvaría.

....

Me acerco al rostro para oír su respiro,
lo noto ajeno, ahora no sabe quién soy,
pero un halo de calor relaja su vientre
y reconoce la sensación
Siento cómo te desvaneces lentamente,
Como me cedes tu lugar y yo crezco.
Nuestros pensamientos distantes
se unen con el tacto, su calor, su dolor.
Recuerdo que el tacto te conmovía,
En cambio, ahora la rigidez secuestra el vuelco.
Solo de cuando en cuando
En los días blancos, llenos de luz,
solo quieres danzar.
Por eso te crecieron alas, madre,
 las guardo, para cuando las precises,

o las necesite yo.

...


Si el miedo arde en sus ojos
yo la abrazo fuerte
 y sus alas se expanden.
El cielo se comprime en el abrazo,
aquí está tu patria, madre
no temas a la muerte.
Seré yo quien luche este combate.
La calma vuelve a sus ojos cansados

Y me sonríe.
...
  
La muerte traza una ruta
para que nadie escape.
Las extremidades frágiles,
torpe el latido,
un murmullo de recuerdos,
la boca seca, babel de miniatura
y el tiempo entre niebla.
Blanco, dorado, azul noche quizás.
Este lugar se empeña en ser patria
pero es una argucia para confundir

al único destino posible.

sábado, 5 de marzo de 2016

África mon Amour

Si, es el país que me enamora últimamente, por eso tengo un lugar hecho a medida con personajes que me hacen muy feliz.
Clementina 
Tiene nombre de naranja
es una mona muy fina
 con vestido de lunares
y zapatos de tacón.
Vive en el Congo,
toca el bongo,
está siempre en el limbo
y tiene un gran amor.
 Clementina, con gafas de sol
sale a visitar a su amiga
una mona muy mona
que se llama Josefina.
Las dos monas remonas
cogidas del brazo pasean
por una calle del Congo
para que los niños las vean.



Y es que Soraya López Aranda está haciendo unos magníficos bocetos para el  libro "La mona Clementina"
que ya mismo veremos publicado 
Conoceremos a Kimbo y cómo se vive en su hermoso país


martes, 9 de febrero de 2016

Despertares

Toda ovillo en la cama,
a oscuras la habitación, el cuerpo
como luciérnaga perdida
buscando un haz de luz.
Madre, quiero ser árbol,
con ramas y hojas, y pájaros
suspendidos a mi alrededor.
Quiero ser sueño en vez de soledad.
Pero ella retiraba la sábana del cuerpo
y salía de la habitación sin decir nada.

...


Cada mañana
las lágrimas subían a mis ojos
pero no podía llorar.
Tres solitarios vasos con leche caliente
y una voz lejana que nos apuraba
para ir a la escuela.
Mi padre afilaba los lápices
con su vieja navaja de acero
y cada muesca me dolía
junto con el sonido pautado
del reloj que ,cruel, contaba los minutos
para salir a la escuela.
Esta liturgia desesperada,
el camino en solitario, el sueño,
todo va quedando atrás
mientras invoco susurrando
"madre, quiero ser árbol, madre."

(Nada, 2016)




miércoles, 13 de enero de 2016

Cuatro tumbas

De piedra
Todo lo que habla por mi
cada fuerza que me amordaza
un muro resistente que dice cuidarme
el salmo que calla un grito crucificado

De madera

el guerrero que destruyó mi casa
el húmedo olvido entre mis nalgas
el temblor de los amigos que desconfían
palabras que terminan en su raíz de árboles muertos

Tierra y lodo
el susurro devorador de la quietud
veneno en las hierbas azules
la maldad que ocupa los días
el siniestro pájaro que escava en la tierra

Al aire
el corazón de mi padre muerto
el niño sacrificado
semillas
alquimia.

(del libro  " Nada")

miércoles, 17 de junio de 2015

Visitas al IES Francisco de los Ríos

Muy poquitas veces puede contar una persona con el privilegio que yo he tenido la satisfacción de experimentar.
Mis primeros años de adolescente, corría desenfrenada por sus pasillos, hacía travesuras en el laboratorio,fumábamos a escondidas en el recreo, , nos saltábamos clases enteras sentadas en el bar hablando con Pepe de las cosas de la vida, mientras nos embriagábamos de ese olor a tortilla que nos despertaba el apetito a cada momento.
Mucho tiempo después mis hijos , no se si hicieron cosa similares, pero también poblaron sus pasillos aprendiendo y preparándose para la universidad , y consiguieron su objetivo. Entre profesores inolvidables, y terroríficos que nos quitaban el sueño .
Qué podría contar yo que levante alguna escama a los lectores de este blog.
Pero lo nunca imaginado, se presenta ante ti y crees entonces en el destino.



Me despido con la imagen de una mujer satisfecha, feliz, agradecida por tener la oportunidad de compartir mis humildes versos con niños, adolescentes ya , a los que enseñé a dar sus primeros pasos, pues fueron alumnos míos en la escuela infantil, Muchos me recordaban y yo también los supe reconocer. Una generación entera que será nuestro futuro y del que me sentí absolutamente orgullosa por lo bien que participarony se implicaron en el acto.
Gracias,a todos,centro, profesorado , dirección y al CEP Lisa Revuelta, que organiza estos encuentros. Y atí Beatriz Martinez, no solo por hacerlo posible, si no también por hacer el esfuerzo de acompañarnos. Pero sobre todo a la vida , que te regala estos momentos.



miércoles, 10 de junio de 2015

Las niñas de piedra


En apacible belleza
sus cuerpos inocentes
aprenden el camino de la grieta
mudas, al transcurrir del tiempo.
Nadie conoce los nombres
de esos rostros infantiles
a golpes de gubia tallados
en gris monolito de piedra.
Solo los pájaros pasan de página
perfeccionando su vuelo
sobre letras condenadas
a ser siempre las misma palabras
sobre las frágiles manos
de desconocidas ilustradas.