martes, 8 de mayo de 2012

Primer desnudo



Siempre quise mirarte mientras dormías,
imposible cerrar los ojos después de entrar en un sueño.
Estoy perdida,
voy en dirección contraria al poema,
para volverse loca,
¡yo tenía tantas ganas!
la fiebre y el amor,
tú y la memoria, visiones y caminos:
fantasmas de fiesta me sobrevuelan
con tanta insistencia
que presiento la muerte, y sé que no hay remedio,
nada de lo que fue nuestro existe,
admirable amado, sé libre.

lunes, 7 de mayo de 2012

Arrobito no es un destello



Este cuento  lo escribí el pasado Noviembre en un taller de creación literaria . Me divertí muchísimo, el ejercicio consistía en crear con diferentes personajes varios puntos de vista de una misma historia. Este es el primero de cinco, ya los iré publicando.



Arrobito no es un destello

¡Socorro, sacadme de aquí!- el pequeño arrobito bufaba destellos incendiarios desde dentro de la pantalla-.
Toc toc toc…-golpeaba con sus diminutas garras sobre el cristal-,  ¡necesito salir! Ni caso.
El trompetista no miraba el ordenador, observaba atento como- a través de la ventana- una hoja era arrastrada por el viento, desde la cornisa hacia el suelo, y se posaba sobre un caracol. Mordía una jugosa pera. Se sonrió al ver que el caracol parecía atrapado de forma inesperada, interrumpiendo así su ruta.
-Toc  toc toc ¡sacadme de aquí, por favor!
De repente el ojo del trompetista reparo en el cristal,  observo que unos destellos brillantes “gritaban” desde la pantalla del ordenador.
 El ojo de Mac –el trompetista- era astuto, se dio cuenta de que algo no iba bien. La @de su teclado había desaparecido. Aunque, lo que le resulto verdaderamente extraño era que pendía de la cola del bichejo que gritaba desesperado desde el otro lado
_!Qué has hecho insensato!, exclamó Mac, ¿te has comido mi @?
-Por favor, suplicaba arrobito, sácame de aquí, tengo que regresar a mi cueva.
-¡¿Cueva?!, ¿qué eres exactamente?- dijo el trompetista-, no sé cómo  ayudarte
-¡el caracol! ¡el caracol! – seguía gritando – tienes que conseguir que el caracol venga hasta aquí, soy un dragón hechizado por un embrujo, tienes que ayudarme a salir, por favor.
Mac salió al jardín más escéptico que convencido, buscó entre los matorrales, levantó las hojas que encontró a su paso hasta reconocer la que había  visto caer ,y al intentar atraparla el viento la elevó por encima de su cabeza, desapareciendo ante su único ojo sin que nada pudiera hacer. Solo quedaba en el suelo un rastro de baba que se dirigía hacia la casa. @@@@@@@@@@.
_No está, dijo al dragoncillo, el caracol se ha ido dejando un rastro de @que se pierde justo al entrar en el porche de la casa.
“…No sé que me pasa – pensó Mac- creo que la pera que me he comido no estaba tan sana como yo creía, o quizás el ojo me engaña! ¿estoy hablando con un dragón hechizado que me habla desde el ordenador?!, ¿en realidad existen caracoles que dejan rastros de letras?...”
Una de las habilidades que arrobito poseía era la de leer el pensamiento, y le dijo a Mac:
-Sé que no me crees pero es cierto que soy un dragón, y estoy aquí atrapado por culpa de un malvado virus, necesito una clave para salir, pero no la puedes teclear sin la @.Tienes que encontrar al caracol que todo se lo come, le llamamos Devorapalabras, se ha tragado la @ y la necesitamos para que  actives la clave.
¡Pero si tú llevas una en la cola! –dijo Mac enfadado-, utilízala
_No puedo, dijo arrobito apenado, el virus la ha dejado aquí solo como pista
¡Oh, no,no no! ,( el dragón vio como el caracol comía de la pera)
 ¡Es terrible!, gritó desesperado, !si come de la pera ya no podré regresar, !es una pera mágica que confunde la memoria!,! no podré salir nunca!- dijo desolado-.
Esc
Acto seguido Mac pulsó la tecla… y nada
No había dragón en la pantalla, todo estaba en su lugar, el ojo en el trompetista, el ordenador apagado, la hoja en la cornisa y el viento soplando.
 El caracol había desaparecido entre la maleza.
 Sobre la mesa, una pera mordida y un pequeño dragón con una letra en el rabo que miraba con asombro desde el cuaderno en el que estaba dibujado.

domingo, 22 de abril de 2012

Artesano, Miguel Poveda, tremendo





sábado, 14 de abril de 2012

La voz del terrorista (fragmento)




Tan sólo el hombre libre
 puede comprender todas las violencias
en una sola violencia
G. Deleuze



Una mueca en los labios,
una señal que atraviesa el pensamiento.
Trenza cables.
Escribe los poemas que anuncian
el año de ejecución.
¿Debería resignarse?


En su defectuosa caligrafía
se escapa el tiempo entre letreros azules
.Sólo puede decir las cosas de ese modo.
 A estas alturas,
 Devora sus propios límites
antes de morir cuando la estación concluya.
¿Qué invocó su fuerza?

 …

Soy el extraño que hay en mí.
Yo mismo desconozco la intención,
en mis manos una certeza agoniza,
vigilo
oculto en los sueños  que se descubren,
hasta la materia misma desciendo.

Soy el abismo que galopa en la memoria.

domingo, 8 de abril de 2012

Abismo



Lealtad es la pureza de un papel en blanco.
Yo seré en la palabra,
Sin juicio ni predeterminación,
lo que soy ahora,
instrumento de un yo imperfecto
en un tiempo que transcurre preciso.
Ella me construye y me arruina
en pareja progresión,
lo que digo y hago son la mentira
de mi verdadera arquitectura.


sábado, 7 de abril de 2012

Cuentos herméticos



No todas las palabras quieren ser entendidas, hay frases también que se esconden de si mismas, que se camuflan para trastocar sus significados, y aun éstos giran y se transmutan. Hay cuentos herméticos, palabras que contienen más de lo que dicen, que esconden algo, o eso aparentan. Los hombres han guardado siempre en lugares especiales estos textos. Los han guardado, los han estudiado, los han interpretado. Y cuando las murallas caen, y siempre acaban cayendo, las palabras herméticas estallan, y resultan ser un cuervo, o una espada, o la profecía que cuenta como llegará de nuevo la libertad al reino.

jueves, 5 de abril de 2012

Volver




Sé vivir con éste latido imperfecto,
resbalo, desciendo y muero un poco.
Elijo, asumo la trayectoria sin voluntad,
abro los párpados por dentro, me conmuevo.
Hay demasiadas lágrimas para perderme,
fluir es una certeza que se hace sólida,
es un oficio del que pocos saben.
Yo sí, yo tengo la ligereza del pájaro,
asciendo y desciendo con igual precisión,
es cuestión de domar el movimiento con los ojos.
Hay días que no lo consigo , siento
como esa muerte se prolonga,
 entonces  alzo el vuelo convencida
que quedó grabado el camino de regreso
en alguna parte de mi cuerpo.