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miércoles, 4 de febrero de 2015

La desconocida



Se acerca, rudo
el caminar de los hombres,
el pálpito se extiende
más allá del muro.
En un instante, tu rostro,
detenido por siempre.
Te rondó la muerte
hasta que se hizo
con tu frágil misterio,
de lino el traje, lanolina.
Ahora te compartimos
desde tu foto en la pared,
eterna, bella, distante.
Nadie conoció tu secreto

jueves, 1 de mayo de 2014

Mi memoria

El hermano pequeño de mi madre murió con un sueño en lo labios. Quería diseñar prendas para hacer a las personas más bellas. Pero atrapado en el oficio familiar, solo podía escapar de cuando en cuando, dibujando bocetos que luego su hermanaelaboraba para sus hijas. Siempre olían a dulces recién horneados, en realidad toda la casa olía así.Por eso cuando pienso en sus creaciones, siempre vuelven a mi memoria acompañados de un dulce aroma
Cada foto que veo de mi pasado muestra una sincera sonrisa. Es curiosa la colección de todas ellas, porque estoy segura, aunque no lo recuerdo, que se debían a motivos diferentes por eso, siempre tenía sonrisas para elegir. Mucho tiempo después me inicié en el arte de los gestos que simulaban sonrisas. Pero nunca alcancé la misma variedad de aquel entonces. ahora he dejado de hacerme fotografías.

sábado, 26 de octubre de 2013

Qué difícil la tarde



Mi padre es la sal y la tierra, artesano en las blancas artes, dormitaba con un cigarrillo entre los labios y un libro entre las manos, ese fue sin duda su viaje favorito, su destino soñado, el lugar donde podía estar a salvo su patria, su libro. 



Qué difícil la tarde

Honro a mi padre muerto
con luces que se apagan por sorpresa,
honro su imagen que languidece en las fotos
al calor de las velas que lo invocan.
Sé que proteges tu legado oculto
 mantienes vivo tu  blanco arte
cuando impones tu presencia
en esas comidas familiares
que vigilas desde detrás del cristal.
Sabemos cuál es tu lugar, ese
por el que peleábamos de niños
  y cedíamos ante tu presencia.
Cuanto duele ver cómo mi hijo
 arropa la ausencia con su débil cuerpo
y su altiva juventud.
Qué difícil la tarde, papá,

cuando pronuncio tu nombre.

lunes, 27 de mayo de 2013

Diaro




Para ser miembro de mi familia, debías dominar varias artes. Era algo sabido de lo que nunca se hablaba.Teníamos ritos de fertilidad trenzados sobre las flores que adornaban la cocina. Sabíamos del poder del fuego y aprendimos la danza cuando apenas podíamos andar.Hacíamos coronas de hierbas que introducíamos en el caldo del puchero, que nunca cesaba de hervir; día y noche. Atesorábamos el secreto para mantener la lumbre siempre dispuesta. Embriagábamos a nuestros hombres con cantos y vino y en el cambio de luna, sacrificábamos al más anciano vestido con la túnica del pastor.
Dominábamos las artes blancas, por eso paríamos guerreros que se perdían en el bosque y regresaban con la lluvia. Los que no podían controlar su ira, no regresaban nunca.Poseemos códigos propios y nunca vivimos en casa ajena. Quemamos a nuestros muertos y con sus cenizas hacemos piedra.
Cuando un nuevo miembro nace, las mujeres gimen, los hombres emiten un extraño grito y la casa cruje. 

jueves, 28 de marzo de 2013

Diario encendido


Hace tiempo que intento dar un giro en las publicaciones de éste blog. Nació como una declaración de intenciones que, poco a poco, se han diluido en textos apresurados que se distancian de su verdadera razón de ser. Yo escribo. Escribo para contar cosas, escribo para contarme cosas, y que este balance me ayude. Porque cuando he reflexionado sobre un poema, o un texto, aprendo de lo que he dicho o hecho.
Tenemos la falsa creencia- al menos yo así lo pienso- que al escribir llegaremos a crear un texto que a nosotros nos gustaría leer. Craso error, ya que la escritura es el ejercicio que produce más insatisfacción de todos los que puedas realizar. Doy fe. Describes algo, lo lees, lo rectificas, y cuando lo dejas porque ya no puedes hacer más por él, lo abandonas mucho peor que cuando comenzaste. Aún así vuelves a escribir por pura soberbia contra las palabras que te niegan. Más de tres veces, desde luego.
Aquí estoy, tecleando de forma arbitraria para justificar éste desasosiego. Hoy es uno de esos días en los que haces balance y no cuadran los números, hay más de una curvatura en la línea recta y a duras penas eres capaz de cerrar un círculo. Escritura, al fin.

domingo, 18 de noviembre de 2012

La presencia

Nunca abandone la casa. Tenía una rara habilidad para haceros viajar a través de tiempo.Los muros de mi hogar estaban construidos, reconstruidos con los aromas que os hacían identificar cada lugar, así que, aún con los ojos cerrados podíais adivinar en qué estancia de la casa os encontrabais. Las fechas no significaban nada para mi. Cuando yo nací fue membrillos guisados, canela, limón, azúcar y clavos hirviendo en el puchero, mi madre paría en la mesa de la cocina y las mujeres de la familia rezaban en el salón. El olor a cacao y bizcocho las alertó de mi presencia. En el armario lavanda, en el baño glicerina y en el salón, juntas alrededor de la mesa, al calor de las palabras, forjamos una dinastía de aromas inconfundibles con los que hemos viajado generaciones enteras.

("La memoria de Isabel")

sábado, 21 de julio de 2012

Sésamo








No puedo escribir desde que el dolor me pesa tanto, ahora que parecía que todo estaba en orden, me siento delante del ordenador y repito las palabras de Alí Babá : ”ábrete sésamo”, otra vez mi padre, con un diccionario entre las manos buscando el significado de ajonjolí. Sésamo, le dije, busca esa palabra. Su sonrisa de larga distancia aún me alcanza cuando viene a mi memoria. Por eso ahora, cuando quiero que las palabras me visiten las pronuncio como un conjuro. La última vez  te vi  tumbado en una cama ajena. Apenas podías sostener la mirada. Como si este gesto careciera de importancia, escuchabas el documental que retransmitían por televisión. Apagué el receptor y abriste tus ojos de montaña por última vez y dijiste: Sésamo


Isabel Serrano