No alcanzo a entender las razones de Avelina , siempre con el mismo tema, que si las azucenas, que los claveles, que si la dama de noche...Todo el día se le va hablando sola en un infinito soliloquio con las flores. Ernesto piensa que cada vez delira más. Pero yo la veo feliz, incluso cuando se enfada,llora,grita y a continuación calla; en ese momento su rostro se recompone y brota la belleza que da la inocencia.
Como cada mañana, el doctor Zaldívar la reconoció moviendose entre los matorrales.
Debes estar helada Avelina, sabes que no te viene bien este fresco, al menos abrigate, le dijo con una sonrisa amable.
Ella lo mira fijamente desde su distancia, lleva un camisón de tela blanco, las mariposas revolotean alrededor y Zaldivar piensa que parece un hermoso cuadro en la distancia. Alarga la mano como para rozarlo, y se queda en una frustrante intención
Buenos días doctor, ha llegado esta carta para usted, desde la puerta lo despiertan de su fantasía.
Buenos días señora Julia, hoy está radiante, ella sonríe, se atusa el chal y lo espera en la puerta agitando la carta en la mano.
Comenzaba el recorrido muy temprano, visitaba a las enfermas del Sanatorio Real. Curioso nombre pensaba, parece hecho para otra gente, pero allí no había nadie de la realeza, solo mujeres al borde del abismo, supervivientes de una guerra sin sentido.
Durante la mañana andaba ocupado con las mujeres, disponía la medicación, reajustaba los tratamientos y organizaba el trabajo de las enfermeras.De vez en cuando mira por la ventana para observar el trapicheo de Avelina y no perderla de vista. Y entonces su mente se borra. Nada, el vacío.
En ese momento Avelina le saluda, pero él no la ve, a sí que ella sigue a lo suyo, tarde o temprano tendrá que verla, y ésta vez se lo va a decir, seguro.
"Mi hijo murió ayer, nuestro hijo.. Ahora ya no me queda nadie más que tú a quien querer. Pero, ¿quién eres tú para mí, tú que no me has conocido nunca, que pasas a mi lado como si pasaras junto a un riachuelo, que me pisas como a una piedra, que siempre sigues adelante y me dejas en la eterna espera? (...) Vuelvo aestar sola, más sola que nunca, no tengo nada, no me queda nada de ti. Ya no tengo ningún hijo, ni una palabra, ni una línea, ni un recuerdo. Y si alguien pronunciara mi nombre ante ti, no le darías ninguna importancia, no te diría nada."
Con éste impactante principio arranca la novela de Stefen Zweig
El autor pone de relieve las cualidades que le han convertido en uno de los autores más apreciados por todos los públicos: humanidad, ternura, dramatismo y apasionante interés. Cartas a una desconocida es una de sus mejores novelas.
SINOPSIS: Viena, 1900. Stefan Brand, un famoso escritor, recibe una carta de una mujer con la que estuvo, tiempo atrás, íntimamente ligado y a la que ya casi no recuerda. Lisa es para él una desconocida; algo que no ha dejado huella. Y, sin embargo, Lisa sí es el recuerdo y la nostalgia de aquel joven músico que conoció cuando ella era todavía una adolescente y del que fue una acompañante circunstancial, muy pronto marginada cuando llegaron los éxitos.
Un texto en apariencia sencillo que habla de una pasión que lastra una vida pero también de los impulsos irracionales que a todos nos asaltan ocasionalmente y tras los que corremos el riesgo de extraviarnos; en ocasiones el riego está en no correr tras ellos, ¿quién lo sabrá a priori?. Intensamente la novela explora el oscuro terreno de los sentimientos, tan
irracionales como sorprendentes. Un texto en definitiva que nos habla con interrogantes que
deberemos tratar de responder en la intimidad si pretendemos estar a la altura
de lo leído.
Ha sido un verdadero descubrimiento ,es te autor del que ya estoy leyendo una tercera novela de la que ya hablaré y que junto con Mendel el de los libros he disfrutado de historias muy bien escritas. Gracias a mi amigo Isidro que me habló de él y además me prestó los libros.
En 1967, Adam Walker, un joven poeta ávido de vida y literatura, estudia en la Universidad de Columbia, se opone a la guerra de Vietnam y es muy apuesto. Una noche, en una fiesta de estudiantes, conoce a una pareja de franceses sofisticados, Rudolf y Margot. Tras varios días en que ambos ejercen su ambigua seducción sobre el inocente americano, Rudolf, le ofrece a Adam la dirección de una revista literaria que él financiará. Adam ya sospecha que quizá el profesor sea un hombre peligroso, pero no puede resistirse a su oferta. Y tampoco se resistirá a la insinuante Margot... Pero, en estos juegos peligrosos, ¿quién es la presa y quién el cazador? «Con unos personajes fascinantes, una estructura en espiral y un final digno de Joseph Conrad y El corazón de las tinieblas, es una novela de un suspense impecable, inteligente e inquietante» (Donna Seaman, Booklist); «Posiblemente nos encontramos ante la mejor novela de Auster» (Don McLeese).
Poblada de sus referencias literarias habituales, Melville, Hawthorne, Flaubert, Stendhal…, y con un simpático guiño a Enrique Vila-Matas; el que falta, Miguel de Cervantes, queda implícito en la compleja estructura de la trama. Leerle es volver al manuscrito hallado, al escritor que reflexiona sobre lo que escribe y lucha por mejorarlo, a los personajes que se revuelven contra lo que se dice de ellos y niegan la mayor multiplicando las posibilidades especulares de un texto que no tiene principio ni final, pero que esta vez posee pies y cabeza, y deja el poso de querer conocer más a ese oscuro personaje, Rudolf Born, que podría ser a un tiempo espía, mecenas literario o vulgar matarife. Siempre en boca de otros, sin la posibilidad de narrar su propia historia, siempre ‘invisible’ al lector, Born esconde el lazo del último nudo gordiano de la trama que sólo quienes se adentren en la novela podrán desenredar.
Auster utiliza en esta ocasión a tres narradores de la historia (creo que es fácil deducir quienes son…) y pretende llevarnos a una narración en la que acabemos pregúntandonos quién es el cazador y quién la presa. Adentrarse en el universo de Auster es una nueva experiencia, a veces mejor y otras no tanto En él uno se encuentra ideas obsesivas que recuerdan otros libros suyos: - Esa sensación de estar perdido en la vida que caracteriza a Adam Walker. El hecho de que su destino cambie drásticamente de un momento a otro por causas ajenas a él. - La presencia de uno o más escritores que introducen la historia dentro de otra historia, que a su vez introduce al lector en otra historia. Ese juego de espejos/libros tan enriquecedor y característico de Auster. - Nueva York siempre presente. Ahora como un lugar degenerado y hospitalario a la vez (como Gwyn, la hermana de Walker). - Y la guerra, vista desde el punto de vista de un joven pacifista, Adam Walker y su contrario, Rudolf Born. La guerra, incrustada en la naturaleza del “nacido” y presente al paso del “caminante", que se empeña en hacerle frente sin éxito. Pero esta vez no encuentro el protagonismo que Auster muchas veces da al azar. En “Invisible” el motor de la acción es una persona, no el destino. Ambos crueles y determinantes en la vida de los demás personajes, pero distintos. En Born la crueldad proviene de su maldad, advertida ya al principio, cuando se le compara con Bertrand de Born, ese poeta descabezado desterrado al infierno de Dante por incitar a su príncipe a la rebelión. Coincido con el guiño a Joseph Conrad. Rudolf Born termina en una montaña tropical que recuerda a aquellas tinieblas, dónde lo civilizado pierde parte de su disfraz para enseñar su lado salvaje e inhumano. Un personaje que aún estando presente en todo el libro en las voces de otros, permanece “invisible” o “en las tinieblas” ya que el lector sólo acierta a intuir su naturaleza pero no llega a explicarse nunca.
Auster, otra vez Auster, esta vez reflexionando sobre el bien y el mal, la ética de la sexualidad, la culpabilidad y la redención, la guerra, … Y todo con una compleja trama que engancha y no te suelta ni siquiera al final
¿Cuánto de verdad hay entonces en la narración de Walker? Ninguna, o toda, o la que libremente queramos asumir como cierta. Freeman consigue que el protagonista le envíe desde su cama de moribundo la segunda parte, en la que se narra, en segunda persona a sugerencia suya, una escabrosa relación incestuosa entre Walker y su hermana Gwyn, sin ahorrarnos detalles íntimos y escatológicos. La narración se interrumpe en el momento en que el joven Walker viaja a París y con los apremios a Freeman para que se vean porque siente que su tiempo se está acabando. La tercera parte de la novela de Walker llega ya a manos del escritor tras el fallecimiento de su autor y son una serie de notas abocetadas que James Freeman reelabora en tercera persona para dotar de cuerpo a la narración. En ellas se cuenta la relación de Walker con Born en París; su amistad con su prometida, Hélène, y sobre todo con la hija de ésta, Cécile, enamorada en secreto de Walker y que, despechada por este, no le cree cuando le revela sus dudas éticas sobre el prometido de su madre y el asesinato a navajazos del joven ratero Cedric Williams en Nueva York. El libro concluye con la entrevista de Freeman con Cécile Juin y el diario que ella le entrega en que da cuenta de su visita a un crepuscular Born, pocos años antes de su muerte, en una remota isla del Caribe, un paisaje moral que parece entonces sacado de un Conrad más ligero e irónico.
Narraciones que se convierten en textos a corregir, entradas en un diario, notas de un moribundo enmendadas por otro narrador, textos que cambian de persona para elevar su tono literario, personajes que se esconden tras otros nombres con ánimo de disfrazar de mentira la verdad, aludidos que reniegan de los hechos contados. Pocas veces desde ‘Ciudad de cristal’, la escritura de Auster había sido más rica, más plena, más dispuesta al juego, al gozo y a la experimentación, pero sin cruzar nunca el umbral de lo disparatado y de esa sensación del contar por contar que tanto lastraron ‘Viajes por el Scriptorium’ y ‘Un hombre en la oscuridad’.
Poquito se puede decir que no sepamos de este autor, nacido en Nueva Jersey, donde trabajó como marino en un petrolero, pasó tres años en Francia trabajando como traductor, cuidador de una finca y también como “negro” literario. Será en 1974 cuando vaya a parar a Nueva York, una ciudad muy presente en su literatura. Es ganador de un sinfín de premios, pero por la cercanía con nuestra literatura hay que recordar que en el año 2006 fue galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de las Letras.
Después de terminar la tercera parte de la trilogia "Milenium" necesitaba un cambio de aires , decidí leer un libro de filosofía "Más allá del bien y del mal" de Nietzsche.Me aburría como una mona, pero reconozco haber encontrado en él algo que me inspiraba, después decidí intentarlo con novela histórica - resoplaba cando intentaba coger el libro-, así que una amiga me lo ofreció y decidí leerlo.He de reconocer que ha sido una sorpresa, no solo por el libro, sino por lo que descubrí de "la casa de las siete chimeneas",
Sinopsis
Un rey atrapado por un delirio amoroso y acuciado por la culpa. Una misteriosa casa de siete chimeneas habitada por el fantasma de una mujer. La trágica danza del deber, la pasión y la muerte en la corte de Felipe II. Año del Señor de 1570. Anna de Austria, hija del emperador Maximiliano II, llega a España para convertirse en esposa del rey Felipe II, su tío. Su obligación principal es dar un heredero al trono de la monarquía más poderosa de su tiempo, pero también aspira a ser feliz y hacer feliz a su marido. Una joven dama y una extraña casa en la que la propia reina conocerá la tentación se interpondrán en su camino. Felipe II, inmerso en una relación tormentosa con la joven aya de sus hijas, se debate entre la incontenible lujuria que le despierta su amante y el peso de la culpa que puede condenar su alma. Su condición de rey le obliga a tomar decisiones de imprevisibles y trágicas consecuencias que torturan su corazón de hombre.
Ambientada en el momento en que en la poderosa monarquía hispánica comenzaban a asomar las grietas que anunciaban la pánica decadencia, La casa de los siete pecados es una magnífica reconstrucción, tan minuciosa como sutil, de los esplendores y miserias del Siglo de Oro. En ella se narra una historia de deseos frustrados, religiosidad enfermiza y poder absoluto que conducen a un final en el que realidad y ficción se confunden, envueltas en un halo de misteriosa leyenda. Por eso es una novela que se lee con pasión y se saborea con deleite, como todas las obras llamadas a dejar huella.
Con una prosa sencilla, fluida, una trama bien documentada y construida con una minuciosidad elegante, Mari Pau Domínguez nos guía por los secretos de un Madrid desconocido para muchos, aunque la historia de la Casa de las Siete Chimeneas y todo lo relativo a los amoríos del Felipe II ya estuviera reflejado en muchos textos, ésta historia novelada relata una de esas leyendas urbanas que están -en realidad- entre el mito y la ficción.
No sabía yo ni una palabra sobre la leyenda de la Casa de las Siete Chimeneas en que ahora mismo se encuentran ubicadas distintas dependencias del Ministerio de Cultura. Ni tampoco sabía mucho sobre Felipe II, sus líos de faldas, sus remordimientos y las tensas relaciones con su secretario, Antonio Pérez, y otros miembros de la corte, para mí ha sido sorprendente el hecho de que la casa exista y una ironía que se encuentren allí mismo las dependencias de un ministerio.
En éste video, podreis ver a su autora hablar acerca del libro y su apasionante historia
Mientras Estados Unidos se prepara para la Guerra de Iraq, Tassie, una chica de campo de veinte años, llega a la ciudad para estudiar en la Universidad. Necesita dinero, y empieza a trabajar como canguro para un matrimonio de blancos que ha adoptado una niña de origen afroamericano. Poco a poco, Tassie se va sintiendo más unida a la niña, Marie Emma, y la protege y quiere como si fuera su propia hija. Pero la vida revela sus inevitables secretos: los padres adoptivos ocultan algo, y su revelación romperá para siempre los lazos entre Tassie y la niña …y mucho más
Es una obra que de alguna forma me ha sorprendido por el giro que dan los acontecimientos, de repente vas bordeando asuntos de envergadura que afectan a la sociedad americana, está centrada en dramas cotidianos , hay una especie de rabia a la hora de reflejar asuntos como los de la adopción, el racismo, la intolerancia, la guerra y el enfrentamiento entre los personajes a diferentes formas de hipocresía; como está escrita en el año2002, parece muy lejana la realidad que existe de que un presidente americano sea de raza negra, pero retrata un ambiente real de forma minuciosa, y te hace latir entre ellos cómo si fueses un personaje más, desconcertado ante la ondulación constante en que se desarrolla la historia de la protagonista. Está bien escrita. Es una brutal tragedia que no resulta melodramática.
La novela empieza en 1984 con la historia de Kate Meany, una niña de diez años solitaria y sin amigos, que se evade de la realidad refugiándose en el mundo de la fantasía. Pasa sus ratos libres jugando a ser detective privada e imaginando que en cada calle acecha un enorme peligro y que detrás de cada persona aparentemente normal se esconde un criminal en potencia. Su lugar favorito para jugar a ser detective es Green Oaks: un gran centro comercial en el que Kate imagina la vida, secretos e intenciones de los trabajadores y clientes. Su oficina particular está en casa, en su habitación, y su socio particular es Mickey: un monito de peluche que va a todas partes con ella. Un buen día Kate desaparece sin dejar rastro y jamás se vuelve a saber de ella.
La historia da un salto en el tiempo hasta el año 2004, veinte años después de la desaparición de Kate. La historia se sitúa ahora en el mismo centro comercial Green Oaks en el que Kurt (el vigilante nocturno) capta en las cámaras de seguridad la imagen de la niña Kate Meany. Por otra parte, Lisa es una chica en la treintena que trabaja en una tienda de discos del mismo centro comercial, que irá trabando una gran amistad con Kurt al descubrir ambos que tienen un interés común: saber qué le pasó a Kate Meany. Ambos comparten, sin saberlo, un pasado lleno de fantasmas interiores que tienen su origen en Kate, cuyo recuerdo los sigue atormentando veinte años después.
Éste es el último libro que me ha tenido absorta en cada momento que he podido dedicarle. Me ha encantado, yo no soy crítica literaria,pero si me considero buena lectora, y no solo de novela, pero a veces los libros llegan a tus manos de forma fortuita - como ha sido en este caso- y me he sentido feliz al leerlo.
El pasado es algo que arrastramos hasta que un día simplemente queda en un lejano recuerdo, y en este proceso de adaptación bailan los personajes de la novela. La trama gira en torno a la soledad y el pasado con sus dosis de miedo, intriga ,mentiras, monotonía y culpabilidad todo ello esamblado en una historia cuidada, con precisión y que bordea diferentes estilos narrativos( fantasmas vivos y muertos, relato detestivesco, tragicomedia infantil, drama...) Pero su prosa es realmente elegante, bien construida y muy conmovedora, con personajes tan bien perfilados que podríamos ser cualquiera de nosotros.